PRIMERAS SOSPECHAS Y LA PRUEBA DEFINITIVA: EMG – 24 Noviembre 2015
Hospital del Sureste (Arganda)

Tengo la suerte de estar rodeado de buena gente ya sea en el deporte, trabajo o vida en general que en todo momento me han animado y dado consejo y así, tras una cena con los compañeros de trabajo, Julio me presentó a su novia Carmen, médica en el hospital del Sureste (Arganda) al corriente de mi estado y dudas sobre el diagnóstico. Al igual que una amiga de Marimar, en pleno MIR, Carmen opinaba que para diagnosticar algo psicológico, antes habría que hacer alguna prueba que descartara un motivo físico real. Para ella deberían haberme realizado sino un TAC un electromiograma (EMG) que consiste en ver si los impulsos eléctricos se propagan por los nervios y los músculos reciben dicha señal y se contraen. Así me indicó que un fin de semana que ella estuviera trabajando en urgencias me pasara y me realizaría alguna prueba para posteriormente comenzar a ser estudiado por sus compañeros de neurología.
El 8 de Noviembre acudí al hospital del Sureste y tras pasar por los rutinarios controles y pre-evaluación la propia Carmen, Dra. Zurdo, me realizó una nueva exploración y solicitó un TAC sin contraste y en el que no se apreciaba nada grave a simple vista. No obstante y dados mis síntomas y cuadro clínico me pidieron cita con neurología.

El 16 de Noviembre me presento en la consulta de la Dra. Valle Arcos quien tras las pertinentes preguntas sobre el inicio de los síntomas me explora y atiende con mucha profesionalidad e interés, lo que pudo ayudar a que ese día no me fatigara tanto explicando los cambios que venía notando. Me indicó que irían paso a paso descartando de lo más “grave” y detectable hasta ver qué ocurría y me solicitó una analítica detallada por ver si era de tipo vírico o infeccioso y que activara ciertos marcadores musculares y una resonancia magnética tanto de cabeza como de cuello para una posible hernia cervical que estuviera comprimiendo a la médula espinal. Le comenté que hablando con Carmen Zurdo me sugería hacerme un EMG que revelara si la señal realmente llegaba a mi dedo aunque no lo moviera del todo. En un primer instante me dijo que al ser una prueba un poco molesta tampoco quería marearme e ir dando palos de ciego pero algo le hizo cambiar de opinión y fue a consultar con el Dr. Navacerrada responsable de esa prueba y convinieron realizarla.
El 24 de Noviembre me presenté en la consulta y expliqué mis síntomas al Dr. Navacerrada quien me escuchó y exploró muy profesionalmente. Tras observar detenidamente mis fasciculaciones del brazo derecho me tumbó en una camilla para realizarme el EMG, previa explicación del mismo. La primera parte de la prueba consiste en medir la propagación del impulso eléctrico que me induce en varios puntos y que provocan el movimiento involuntario de mis músculos, lo cual casi me produce risa por mi labilidad emocional al ver menearse mi brazo y doblarse por el codo. En esta parte lo máximo que se experimenta es un garrampazo en el punto de estimulación. La segunda parte es un poco más molesta en mi caso en apenas dos puntos, ya que con una aguja pincha el músculo para ver si hay movimiento/contracción del mismo de manera involuntaria y luego ver la intensidad del mismo cuando trato de moverlo/contraerlo.

Tras la prueba me explicó y confirmó de manera clara que para nada se trataba de ansiedad y que cada uno de mis síntomas tenían la misma relación: problemas en la propagación de la información a las neuronas motoras. Incluso mi labilidad emocional era debida a que las emociones que tenía mi cuerpo no lograba inhibirlas por la dificultad de que la información de los mecanismos de control de las emociones se propagara entre la médula espinal y la corteza cerebral. Nos sentamos y me dijo con un semblante serio que ahora había que buscar el origen de ese problema con las neuronas motoras, tratarlo y rehabilitar lo perdido. Lo que me hizo enmudecer y no atreverme a preguntar más fueron los posibles orígenes: infeccioso, una hernia o degenerativo. Ahí todo te da un vuelco por dentro, congoja y respeto y los peligrosos buscadores de Internet apuntaban ya ahí. Con un tono que para mí transmitía preocupación, seriedad y profesionalidad, comentó la necesidad de adelantar las pruebas médicas antes de Navidad y no dejar la citación en manos de la administración. El doctor se encargaría de acelerarlas y ver los resultados y en caso de no aparecer nada en ellas me derivaría al Gregorio Marañón que eran los especialistas, sin especificar nada más. Tampoco pregunté. De este modo, a los 3 días me hicieron la analítica y la resonancia el 18 de Diciembre. Así pues, marché a casa con el consejo de seguir con vida normal y deporte, algo que traté de continuar sin mucho éxito.

Como acabo de comentar, la palabra “degenerativo” unido a los síntomas sólo conducen a esa palabra de tres letras y las campañas del cubo helado. Gracias a la siempre positividad de Marimar, comentó el caso con su amiga estudiante del MIR y a su entorno cercano y la edad, la aparente lentitud en la evolución desde verano y los dolores de espalda, esperanzaban la opción de una hernia. En el peor de los casos, también Marimar dio con dos casos de esclerosis múltiple que empezaron incluso peor de como estoy, como no sosteniendo nada entre las manos o en silla de ruedas y ahora jugaba a baloncesto o imparte clases en buen estado. Fueron semanas de optimismo entre la extracción de doce tubos de sangre y la resonancia cervical y craneal, sin contraste necesario.

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Juntos Venceremos ELA
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Jorge Murillo, maño, ingeniero de Teleco afincado en Torrejón de Ardoz, futbolista desde los 8 años y enfermo de ELA. Quiero que esta sea la web de TODOS y que JUNTOS colaboremos a dar visibilidad a la enfermedad para lograr fondos que permitan investigan y lograr más pronto que tarde VENCER a la ELA.

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